
Si lo que busca es diversión y enriquecimiento, la ciudad indicada para ello es esta increíble ciudad, la cual pudimos disfrutarla mediante nuestra experiencia.
En tan sólo cuatro días tuvimos la oportunidad de recorrer todas sus calles y empaparnos de su cultura. No resulta casualidad que de trate de una de las ciudades que mejor ha sabido adaptarse al mundo contemporáneo sin dejar de lado su historia y sus raíces. Y todo ello se puede reflejar perfectamente en sus edificios del siglo XVII colindantes con los famosos Coffee Shops, el barrio rojo y sus canales.
Lo más impresionante que pudimos observar fue la diversidad cultural que se respiraba por las calles, el buen ambiente que transmite la ciudad, la hospitalidad que recibimos tanto en el hotel como en la variedad de lugares que pudimos visitar, lo cual nos dejó asombrados con la impecable organización por parte de ciudad a pesar del caos producido por los coches, motos y bicicletas.
Durante la estancia no nos cansamos de ver arte allá donde pisábamos y pudimos disfrutar del museo Van Gogh, el Rijksmuseum, el Museum het Rembrandthuis, el Stedelijk Museum y el Hermitage Ámsterdam. También pudimos descubrir lugares que nos hicieron comprender la historia y cultura de la ciudad de Ámsterdam. con el museo de la casa de Anna Frank uno de los lugares más sobrecogedores e imprescindibles que visitar. También la plaza Dam, donde encontramos un obelisco de 22 metros de altura que rinde homenaje a los soldados holandeses fallecidos en la Segunda Guerra Mundial.

Sobretodo la iglesia Oude Kerk o iglesia vieja , situada en el Barrio Rojo, la cual fue consagrada en 1306 y se convirtió en el edificio más antiguo de Ámsterdam.
Otros lugares no tan importantes pero sí histórico y destacables por nuestra propia experiencia, es la la fábrica de cerveza Heineken, originaria de Ámsterdam desde el año 1867. Al igual que el Ámsterdam Arena, estadio en el que juega el Ajax, histórico equipo europeo de donde han salido grandes jugadores de futbol como Johan Cruyff, Denis Bergkamp, Van Basten, Franz Beckenbauer y muchos más.

Después de recorrer la ciudad durante todo el día, que mejor manera, que disfrutar de la variada gastronomía que ofrece la ciudad, donde podemos encontrar desde un Kebab hasta una Pizza pasando por un buen plato de Hutspotz una ración de carne estofada servida con puré de patatas y zanahoria además de una guarnición de distintas verduras como coliflor o repollo. Y todo esto acabándolo con las famosas Pannenkoeken que podemos encontrarnos a pie de calle.
No nos podemos olvidar de los famosos Coffee Shops, repartidos por toda la ciudad donde podemos encontrar más de 200 de ellos y que nos permiten tener un momento de relax después de un largo día de excursiones y visitas. ¡Y hasta aquí el viaje, hasta otra aventura!
